

La aparición de sangre en la orina (hematuria) suele ser el primer signo de cáncer de vejiga. En algunos casos, puede haber suficiente sangre como para cambiar el color a naranja, rosa o, con menor frecuencia, rojo oscuro. A veces, el color de la orina es normal, pero se detectan pequeñas cantidades de sangre al realizar un análisis de orina, ya sea debido a los síntomas que presenta la persona o como parte de una revisión médica general. Además, la sangre en la orina no siempre está presente de forma continua, sino que puede aparecer y desaparecer con el tiempo.1
En ocasiones, el cáncer de vejiga también puede provocar cambios en los hábitos miccionales o síntomas irritativos, como aumento de la frecuencia urinaria, necesidad urgente de orinar o tener que levantarse varias veces durante la noche para orinar. Asimismo, puede causar dolor o escozor al orinar, dificultad para expulsar la orina o un flujo de orina más débil de lo normal.1
Tanto la hematuria como los síntomas miccionales o irritativos suelen deberse con mayor frecuencia a causas distintas del cáncer de vejiga, como infecciones del tracto urinario, cálculos en la vejiga o los riñones, una vejiga hiperactiva, tumores benignos o agrandamiento de la próstata en los hombres.1
No obstante, en caso de que aparezcan estas señales, es importante consultar con el médico para identificar la causa y, si es necesario, recibir el tratamiento adecuado.1
El cáncer de vejiga o cáncer vesical es un tipo de tumor que comienza cuando las células de la vejiga comienzan a crecer sin control.2
La vejiga es un órgano hueco situado en la parte inferior de la pelvis cuya función principal es almacenar la orina. Está formada por varias capas. La mayoría de los cánceres vesicales comienzan en la capa más interna de la vejiga, llamada urotelio o epitelio de transición. A medida que el cáncer crece, puede invadir o atravesar las capas más profundas de la pared de la vejiga.2
El cáncer de vejiga suele agruparse en dos categorías, en función de si el tumor ha invadido o no la capa muscular principal de la pared de la vejiga:2
Existen diferentes tipos de cáncer de vejiga.2
El cáncer de vejiga es el noveno cáncer más común en todo el mundo5 y el quinto en Europa.6
En España, este tipo de tumor es el cuarto más frecuentemente diagnosticado en hombres y el octavo en mujeres. En total, se estima que se identificarán 23.929 casos nuevos en 2026. De estos, alrededor de un 81,5% se detectarán en hombres (19.496 casos) y el 18,5% restante, en mujeres (4.433 casos).5
En cuanto a la supervivencia, en España, la supervivencia neta a 5 años de las personas diagnosticadas de cáncer de vejiga entre 2013 y 2017 se situó en un 75,3% en hombres, y en un 77,5 % en el caso de las mujeres.5
Los síntomas del cáncer de vejiga en sus estadios iniciales suelen ser la presencia de sangre en la orina (visible o detectable mediante un análisis de orina) y los cambios en los hábitos de micción o síntomas irritativos (aumento de la frecuencia, urgencia miccional; dolor, ardor o dificultad al orinar, o un flujo de orina más débil de lo normal).1
En etapas más avanzadas de la enfermedad, cuando el cáncer de vejiga es de gran tamaño o se ha extendido a otras partes del cuerpo, también pueden aparecer los siguientes síntomas:1
Muchos de estos síntomas son más propensos a deberse a otra causa distinta del cáncer de vejiga, pero es importante que sean evaluados por un profesional sanitario.1
Existen factores de riesgo que pueden hacer que el cáncer de vejiga sea más propenso a desarrollarse. Entre ellos:
Ante la presencia de alguno de los signos o síntomas del cáncer de vejiga, el médico puede indicar una serie de pruebas, como analizar una muestra de orina para detectar:9
Ante la sospecha de cáncer de vejiga, también puede ser necesario realizar una prueba de imagen, como una tomografía computarizada, para obtener información sobre el tamaño, la forma y la posición de cualquier posible tumor presente en el tracto urinario, incluyendo la vejiga.9
Otra prueba habitual es la cistoscopia, en la que un urólogo inserta a través de la uretra hasta la vejiga un cistoscopio, que es un tubo delgado, largo y flexible, con una linterna y una cámara en el extremo. Esto le permite visualizar el revestimiento interno de la vejiga, así como tomar pequeñas muestras (biopsias) de zonas anormales en caso de ser necesario.9
La cistoscopia puede utilizarse para realizar el diagnóstico inicial del cáncer de vejiga, pero, generalmente, necesita confirmación mediante una intervención conocida como resección transuretral de cáncer de vejiga (RTUV o TURBT, por sus siglas en inglés). Durante este procedimiento, el médico extirpa cualquier tumor presente en el revestimiento de la vejiga, así como una parte del músculo de la vejiga que rodea al tumor. Las muestras extraídas se envían a un laboratorio para determinar la presencia de cáncer. Si se confirma el cáncer, las pruebas permiten saber si este ha invadido la capa muscular de la pared de la vejiga. Esta información es fundamental para determinar el estadio y ayudar a elegir las opciones de tratamiento más adecuadas.9
Hay diferentes estadios del cáncer de vejiga, que sirven para determinar la extensión del tumor. El estadiaje de la enfermedad es uno de los factores más importantes para decidir el tratamiento y estimar el pronóstico.10
La etapa más temprana del cáncer de vejiga se determina como estadio 0 y, a medida que el tumor se extiende, se clasifica desde el estadio I al IV.10 Los cánceres de vejiga en estadios 0 y I se consideran no músculo-invasivos.2
Estadio 0 | Estadio I | Estadio II | Estadio III | Estadio IV |
|---|---|---|---|---|
Estadio 0 El estadio 0 se considera cáncer de vejiga no invasivo. Se encuentran células cancerosas en el tejido que recubre el interior de la vejiga, pero no han invadido la pared.11 El estadio 0a (también llamado carcinoma papilar no invasivo) puede presentar el aspecto de crecimientos largos y delgados que se extienden hacia el interior de la vejiga.11 El estadio 0is (también llamado carcinoma in situ) es un tumor plano situado en el tejido que recubre el interior de la vejiga.11 | Estadio I El estadio I es una forma de cáncer de vejiga no músculo-invasivo que se ha propagado al tejido conectivo, pero no ha alcanzado las capas musculares de la vejiga.11 | Estadio II El estadio II también puede describirse como cáncer de vejiga músculo-invasivo.11 El cáncer se ha propagado a través del tejido conectivo hacia las capas musculares de la vejiga.11 | Estadio III El estadio III también puede describirse como cáncer de vejiga localmente avanzado. Se divide en los subestadios IIIA y IIIB.11 En el estadio IIIA, el cáncer ha crecido atravesando los músculos y la pared de la vejiga hasta llegar a la capa de grasa que la rodea, y puede haberse propagado a la próstata y/o a las vesículas seminales en los hombres, o al útero y/o a la vagina en las mujeres, pero no se ha diseminado a los ganglios linfáticos. O bien se ha propagado a un ganglio linfático de la pelvis que no se encuentra cerca de las arterias ilíacas comunes.11 En el estadio IIIB, el cáncer se ha propagado a más de un ganglio linfático de la pelvis que no está cerca de las arterias ilíacas comunes o, al menos, a un ganglio linfático cercano a dichas arterias.11 | Estadio IV El cáncer de vejiga en estadio IV también se denomina cáncer de vejiga metastásico y se divide en los estadios IVA y IVB.11 En el estadio IVA, el cáncer se ha propagado a la pared abdominal o pélvica, o a los ganglios linfáticos situados por encima de las arterias ilíacas comunes.11 En el estadio IVB, el cáncer se ha propagado a otras partes del cuerpo, como los pulmones, el hígado o los huesos.11 |
Las opciones de tratamiento del cáncer de vejiga dependen de varios factores, incluidos el tipo, el grado y el estadio del cáncer. También se tienen en cuenta el estado de salud general de la persona con la enfermedad y sus preferencias respecto al tratamiento.12
El tratamiento del cáncer de vejiga puede incluir:12
El equipo médico también podría recomendar una combinación de diferentes enfoques terapéuticos.12 Y, en algunos casos, el profesional sanitario podrá ofrecer a la persona con cáncer de vejiga la participación en ensayos clínicos.
La mayoría de los casos de cáncer de vejiga se diagnostican en una etapa temprana, cuando el cáncer es altamente tratable, pero pueden reaparecer después del tratamiento. Por este motivo, es importante realizarse pruebas de seguimiento durante años después del tratamiento para poder detectar posibles recurrencias.4
Para algunas personas, el tratamiento puede eliminar el cáncer de vejiga, pero también puede generar inquietud ante su posible reaparición. Otras veces, el cáncer no desaparece por completo o requiere tratamientos periódicos para controlarlo, lo que puede resultar duro y estresante, o causar cierto grado de depresión o ansiedad.13
Las personas que se sometan a una cistectomía con urostomía pueden sentir preocupación respecto a sus actividades cotidianas y requerir modificaciones en sus rutinas debido a los cambios en la forma de eliminar la orina. También pueden tener inquietud en lo que se refiere a su vida sexual. Los profesionales sanitarios pueden enseñar a cuidar la urostomía y a afrontar los cambios que conlleva.13
Apoyarse en otras personas, ya sean amigos y familiares o grupos de apoyo u orientadores profesionales también puede ser de utilidad.13
No fumar, llevar una dieta saludable, hacer ejercicio regular y mantenerse en un peso adecuado podría ayudar a reducir el riesgo de reaparición del cáncer, aunque se requieren más estudios de investigación para confirmar esta posibilidad.13
Por otro lado, algunos tratamientos tienen efectos adversos que pueden durar bastante tiempo o incluso aparecer después de finalizado el tratamiento. Las revisiones periódicas pueden ser una buena oportunidad para consultar con el médico cualquier cambio o preocupación en este sentido.13
La siguiente lista incluye preguntas que pueden ayudar a una persona diagnosticada de cáncer de vejiga a iniciar una conversación con su equipo médico.14
