A Pablo, un diagnóstico de colitis ulcerosa le cambió la vida con 19 años. Siendo tan joven, decidió dar un giro completo porque no quería que una enfermedad crónica le definiera como persona. Dejó la ingeniería y se pasó al deporte. Hoy trabaja como coordinador y entrenador en un club de atletismo y se prepara para, en unos años, poder dar el salto al deporte de élite.


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“Mi doctor me dijo: tienes que cuidarte como si fueras un deportista profesional. Y eso hice. Me refugié en el deporte, competí como boxeador y ahora entreno para poder ser atleta profesional. Quiero llegar a mayor sabiendo que cumplí mis sueños”.

Pablo no conoce la palabra imposible y persigue sus sueños, arropado por su familia, su novia, sus amigos y su perra Zulema. Su segundo curso en la universidad fue su “annus horribilis”: alarmado al ver sangre al ir al baño, acudió al hospital, donde en un mes le diagnosticaron colitis ulcerosa. Nadie en su entorno había oído hablar antes de las enfermedades inflamatorias intestinales (EII), ni de las enfermedades inmunomediadas (IMID), ni sabían que le acompañarían para siempre.

Apenas pesaba 60 kilos. Se hundió física y emocionalmente. Durante los brotes más fuertes, podía ir al baño hasta 15 veces al día. Hoy sonríe al recordar que hubo una época en que sufría escapes en todas partes, “¡hasta en el asiento del Bernabéu!”. Reconoce que fue muy duro tener que acostumbrarse a llevar pañal y agradece que su novia le conociera antes de tener la enfermedad. Fue con pañal como corrió su primera maratón, porque a Pablo no le limita su enfermedad. Como él mismo afirma: “Me cuido porque soy un deportista, no porque soy un enfermito”.

En el hospital le recomendaron estar tranquilo, cuidar su alimentación y practicar deporte. Pablo decidió ir más allá, pensando: “¿Y si entreno aún más?”. Esa motivación le llevó a debutar como boxeador dos años

después del diagnóstico, en 2023. Tras cinco combates y algún brote, cambió el ring por los dorsales y ahora se visualiza corriendo por la montaña, al aire libre, en ultramaratones. Le atrae esa disciplina porque no depende tanto de la edad y sabe que tiene aptitudes para llegar muy lejos.

Reconoce que su enfermera especializada en EII ha sido clave en todo el proceso: además de la terapia, le brindó apoyo psicológico y escucha. Fue ella quien le recomendó acudir a ACCU, algo que Pablo nunca olvida, porque gracias a esta asociación conoció a otras personas con EII, “y eso une mucho”.

Pablo es uno de los primeros soñadores imparables. En "Dreamers", mostrará su lado más personal y, a través de su historia, será posible descubrir más sobre esta enfermedad que todavía hoy sigue siendo una gran desconocida. Para lograrlo, compartirá sus sueños con una figura destacada del mundo del deporte, en un encuentro único que promete sorprender.

En "Dreamers", demostramos que la salud también puede ser un sueño alcanzable.

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