
La hipertensión arterial pulmonar suele ser asintomática en su fase inicial y sus síntomas aparecen de forma progresiva. Además, sus primeras manifestaciones (disnea, mareos, fatiga, dolor torácico y/o palpitaciones) pueden confundirse con los de otras afecciones pulmonares o cardiacas comunes. 1
Pese a la importancia de detectar la enfermedad lo antes posible, el hecho de que sus primeros signos sean similares a las de otras condiciones médicas suele dificultar el diagnóstico de la hipertensión arterial pulmonar. 2
Sensación de falta de aliento sin motivo aparente, tras realizar un esfuerzo o incluso estando en reposo. 1
Se puede experimentar una sensación de, angina, dolor o presión en el pecho, especialmente durante el ejercicio. 12
Este síntoma aparece en forma de agotamiento excesivo 1 o fatiga. 2
Desmayos. 12 Pueden producirse tanto durante el ejercicio como estando en reposo. 2
Al igual que otros síntomas de la hipertensión arterial pulmonar, la tos puede aparecer cuando se está realizando actividad física, pero también estando en reposo. 2 Además, puede aparecer acompañada de hemoptisis (expectoración de sangre que proviene de los pulmones o de los bronquios). 1
Los mareos pueden aparecer tanto durante el ejercicio como en reposo. 2 Se pueden producir, por ejemplo, al bajar escaleras o al cambiar de posición. 1
Hinchazón de los tobillos o de las piernas. 12
Esta pérdida de la posibilidad de practicar actividad física aparece de forma progresiva. 1
La evaluación clínica es clave en la evaluación de las personas con hipertensión arterial pulmonar, ya que proporciona información valiosa para determinar la gravedad, la mejoría, el deterioro o la estabilización de la enfermedad. 3
Durante el seguimiento, los cambios en la clasificación funcional de la Organización Mundial de la Salud (ver información más abajo), el dolor torácico, las arritmias, la hemoptisis, el síncope y los signos de insuficiencia cardiaca derecha proporcionan información importante. 3
Además, la exploración física debe evaluar la frecuencia y el ritmo cardiacos, la presión arterial, la cianosis (coloración azulada de la piel), la dilatación de las venas yugulares, el edema, la ascitis (acumulación de líquido en el abdomen) y los derrames pleurales. 3
La clasificación funcional de la hipertensión pulmonar de la Organización Mundial de la Salud es una herramienta pronóstica y uno de los predictores de supervivencia más sólidos, tanto al diagnóstico como durante el seguimiento de la enfermedad. 3
La clase funcional oscila entre I (ausencia de síntomas con la actividad física habitual) y IV (presencia de síntomas con cualquier tipo de actividad física e incluso en reposo). 3
Sin limitación de la actividad física. Es decir, que la práctica de actividad física normal no causa fatiga, disnea, dolor torácico o presíncope. 3
Leve limitación de la actividad física. Es decir, la persona está cómoda en reposo, pero la actividad física habitual le produce disnea o fatiga, dolor torácico o presíncope. 3
Notable limitación de la actividad física. Es decir, la persona está cómoda cuando está en reposo, pero la actividad física menor de la habitual produce disnea, fatiga, dolor torácico o presíncope. 3
Incapacidad para llevar a cabo cualquier actividad físicasin síntomas. Se manifiestan síntomas de fallos en el lado derecho del corazón. La disnea y/o la fatiga pueden aparecer incluso en reposo. Cualquier actividad física aumenta las molestias. 3
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