La esquizofrenia se incluye dentro del llamado espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, que se definen por anomalías en uno o más de los siguientes cinco dominios: delirios, alucinaciones, pensamiento y habla desorganizados, comportamiento motor gravemente desorganizado o anormal y síntomas negativos, como la disminución de la expresión emocional y la abulia.
El hecho de que una persona tenga algunos de estos síntomas no significa necesariamente que tenga esquizofrenia. El diagnóstico de un trastorno del espectro de la esquizofrenia requiere descartar otra afección que pueda causar psicosis. Más aún, para que se pueda realizar el diagnóstico de esquizofrenia , se debe tener en cuenta que los episodios de la esquizofrenia duran, al menos, seis meses, y que los síntomas de la fase activa (delirios, alucinaciones, habla y comportamientos desorganizados y síntomas negativos) han de estar presentes, como mínimo, durante uno de esos seis meses (o menos tiempo si remiten como respuesta al tratamiento, pero el médico considera que habrían persistido en ausencia de abordaje terapéutico).
¿Qué es la psicosis?
La psicosis engloba un conjunto de síntomas que afectan a la mente y que hacen que se pierda cierto contacto con la realidad. Durante un episodio psicótico, se alteran los pensamientos y las percepciones, y la persona que lo experimenta puede tener dificultades para distinguir lo real de lo irreal.
Suele manifestarse por primera vez entre el final de la adolescencia y los 25 años, pero también puede aparecer en edades más jóvenes o avanzadas, así como formar parte de diversos trastornos y enfermedades. Por ejemplo, los trastornos neurológicos en personas mayores pueden causar psicosis. De igual forma, la psicosis puede ser un síntoma de otras enfermedades mentales, como el trastorno bipolar o la depresión grave.
Puede presentar síntomas como:
Delirios (creencias falsas).
Alucinaciones (ver u oír cosas que otros no ven u oyen).
Hablar de forma incoherente o sin sentido.
Comportarse de forma inapropiada.
¿Cuáles son las señales de alarma previas a la psicosis?
Antes de que se manifieste la psicosis, suelen producirse cambios en el comportamiento del paciente. Estas son las señales de alerta que pueden presentarse y, ante las cuales, es necesario acudir al médico:
Malas notas en los estudios o un deterioro en las capacidades laborales.
Problemas para pensar con claridad y lógica.
Desconfianza, ideas paranoicas o incomodidad frente a otras personas.
Aislamiento social (pasar solo mucho tiempo).
Ideas inusuales o demasiado intensas, sentimientos extraños o falta de sentimientos.
Descuidos en la higiene personal.
Dificultades para diferenciar entre realidad y fantasía.
Habla confusa o problemas para comunicarse.
Además de estos síntomas, una persona con psicosis también puede tener cambios de comportamiento más generales como:
Tipos de trastornos psicóticos
Existen diversos tipos de trastornos psicóticos que no deben confundirse con la esquizofrenia.
Trastorno psicótico inducido por sustancias o medicamentos. Se manifiesta con delirios y/o alucinaciones como resultado del consumo de una sustancia o medicación capaz de producir estos síntomas. Debe haber evidencia de que las alteraciones se desarrollaron durante o poco tiempo después de una intoxicación o abstinencia de dichas sustancias o medicamentos.
Trastorno psicótico debido a otra enfermedad. Desencadena alucinaciones o delirios que no pueden explicarse por otro trastorno mental y que ocasionan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento. La historia clínica, el examen físico o los hallazgos de laboratorio deben evidenciar que la alteración es la consecuencia fisiopatológica directa de otra afección médica.
Trastorno psicótico breve. La persona experimenta uno o más de los siguientes síntomas: delirios, alucinaciones, discurso desorganizado o comportamiento catatónico. Estos síntomas duran al menos un día, pero menos de un mes. Después, se regresa completamente al nivel de funcionamiento premórbido. Esta circunstancia no debe poder explicarse mejor por la presencia de un trastorno depresivo, bipolar o psicoafectivo, esquizofrenia, abuso de sustancias u otra condición médica.
Trastorno esquizofreniforme. Se manifiestan dos o más de los siguientes síntomas, durante una importante proporción de tiempo, en el plazo de un mes (o menos, si se trata adecuadamente): delirios, alucinaciones, discurso desorganizado, comportamiento catatónico y síntomas negativos. Al menos, uno de esos síntomas debe ser los delirios, las alucinaciones o el discurso desorganizado. Se distingue de la esquizofrenia, principalmente, por la duración del episodio, que ha de ser igual o superior a un mes, pero menor de seis meses. Los síntomas no pueden atribuirse al abuso de sustancias, a ninguna medicación ni a otra enfermedad.
Trastorno bipolar: tipo de psicosis que alterna fases de síntomas depresivos con otras de manía.
Trastorno esquizoafectivo. Se caracteriza por una alteración importante del estado de ánimo (depresiva mayor o maniaca) durante un periodo ininterrumpido que abarca la mayor parte de las fases activa y residual. Además, este episodio concurre con los síntomas de la fase activa de la esquizofrenia. No puede atribuirse al abuso de sustancias, a ninguna medicación ni a otra enfermedad.
Trastorno delirante. Se manifiesta con delirios que persisten durante un mes o más tiempo. La persona con trastorno delirante está más convencida de la realidad de esos delirios que quienes tienen esquizofrenia. Además, el delirio involucra diversas áreas de su vida y le causa mayor preocupación. Los demás síntomas de la fase activa de la esquizofrenia no están presentes.
Catatonia asociada a otro trastorno mental. La catatonia se caracteriza por la aparición de tres o más de los siguientes síntomas: estupor, alteraciones posturales o del tono muscular (catalepsia, flexibilidad cérea y/o posturismo), mutismo (ausencia o muy poca respuesta verbal en ausencia de afasia conocida), negativismo (oposición o ausencia de respuesta a instrucciones o estímulos externos), manierismo (caricatura extraña y circunstancial de acciones normales), estereotipia (movimientos repetitivos sin un objetivo), agitación no influenciada por estímulos externos, elaboración de muecas, ecolalia (imitar el habla de otras personas) y/o ecopraxia (imitar los movimientos de otra persona).
Esta clasificación se puede utilizar cuando se cumplen los criterios para la catatonia durante el curso de un trastorno mental del neurodesarrollo, psicótico, bipolar, depresivo u otro. La catatonia se presenta en hasta el 35% de las personas con esquizofrenia, pero la mayoría de los casos involucran a personas con trastornos depresivos o bipolares.
También se puede producir trastorno catatónico debido a otra condición médica, en el que la catatonia que se puede atribuir a los efectos fisiológicos de otra condición médica.