
La esquizofrenia es un trastorno mental cuyos síntomas suelen debutar al final de la adolescencia o entre los 20 y los 30 años. Sus signos más característicos implican una serie de disfunciones cognitivas, conductuales y emocionales que se presentan de forma diferente en cada persona. Su diagnóstico conlleva identificar estas manifestaciones asociadas a un deterioro del funcionamiento laboral o social. 1
Esta enfermedad mental pertenece al grupo de los trastornos psicóticos, entre los que se incluyen enfermedades diferentes entre sí. El diagnóstico de la esquizofrenia requiere descartar otras patologías que también pueden cursar con psicosis. 1
Para muchas personas, la esquizofrenia puede desarrollarse en cuatro fases. 2 En líneas generales, quienes padecen la enfermedad experimentan dos o más síntomas de entre los siguientes (síntomas de la fase activa de la esquizofrenia): 1
De estos dos o más síntomas, al menos uno de ellos han de ser los delirios, las alucinaciones o el discurso desorganizado. 1
Los episodios de la esquizofrenia duran, como mínimo, seis meses, y los síntomas de la fase activa han de estar presentes durante, al menos, uno de esos seis meses (o menos tiempo si remiten como respuesta al tratamiento, pero el médico considera que habrían persistido en ausencia de abordaje terapéutico). 1
Las personas con esquizofrenia también pueden tener reacciones afectivas inapropiadas (por ejemplo, reírse sin que la circunstancia lo motive) y afectación de su estado de ánimo que se refleja en forma de depresión, ansiedad o rabia. 1
Asimismo, pueden presentar alteraciones de los patrones de sueño (como dormir durante el día y mantener actividad por las noches) y falta de interés por la alimentación (incluso, podrían negarse a comer). 1
En ocasiones, estas personas también pueden experimentar despersonalización, pérdida del contacto con la realidad (desrealización) y preocupaciones somáticas que, a veces, alcanzan proporciones delirantes. 1
Con todo, los síntomas de la esquizofrenia varían sustancialmente en función de cada persona, ya que se trata de una enfermedad muy heterogénea, tanto por sus manifestaciones clínicas como por la forma en que se sienten las personas que la padecen. 2
La esquizofrenia afecta, aproximadamente, a 23 millones de personas. 3 Se estima que la prevalencia de esta enfermedad oscila entre el 0,3 y el 0,7%, aunque con variaciones en función de los metaanálisis representativos de los distintos países. 1
Puede afectar tanto a mujeres como a hombres, sin diferencias de prevalencia significativas entre ambos sexos, si bien la incidencia es mayor entre los varones cuando se trata de presentaciones con peor pronóstico (síntomas negativos prominentes y una mayor duración de la enfermedad). 1
Los signos de la enfermedad suelen aparecer antes en los hombres (a la edad de 20-25 años) que entre las mujeres (a la edad de 25-30 años). 1
Tradicionalmente, la esquizofrenia se clasificaba en varios subtipos, pero el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), publicado en 2013, eliminó esta clasificación. Eliminar los subtipos de esquizofrenia implica que las personas afectadas serán diagnosticadas simplemente de esquizofrenia, sin ningún subtipo.
Sin embargo, pensando en las personas que fueron diagnosticadas antes de esa revisión del DSM, puede resultar de interés conocer las principales características de estos subtipos: 4



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