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La esquizofrenia puede asociarse con un malestar significativo y un deterioro considerable de las esferas personal, familiar, social, educativa y ocupacional, entre otros ámbitos importantes de la vida. 1
Además, el estigma y la discriminación que afecta a las personas con salud mental también puede impactar en las esferas social y económica, particularmente, en lo que se refiere al empleo. 2

El estigma surge cuando se desacredita o devalúa a una persona debido a alguna característica o rasgo que posee, como una enfermedad mental. Esta circunstancia tiene un efecto muy negativo en quienes se exponen a él, especialmente para las personas con psicosis, una de las afecciones de salud mental más estigmatizadas del mundo. El estigma empeora la enfermedad mental, la salud física y la esperanza de vida. 3
Una consecuencia del estigma es que puede desencadenar autoestigma, en el que la persona estigmatizada llega a creer que ese estigma es cierto. El autoestigma tiene también un impacto negativo en las personas con psicosis, incluyendo un aumento de la depresión , la ansiedad, la desesperanza y la tendencia suicida. 3
De acuerdo con la OMS, el estigma contra las personas con esquizofrenia es intenso y generalizado, supone una causa de exclusión social y afecta a sus relaciones con los demás, especialmente, cuando se trata de sus familiares y amigos. Como resultado de la discriminación que pueden sufrir, se pueden ver limitados también el acceso a la atención médica general, a la educación, a la vivienda y/o al empleo. Estas circunstancias pueden agravar los síntomas de la esquizofrenia ya presentes. 1

Existen medidas que pueden tomarse para tratar de combatir este estigma y la discriminación en la esquizofrenia, tales como: 2
La esquizofrenia puede asociarse con la hostilidad y la agresión, pero los ataques espontáneos o aleatorios son poco comunes. Tal y como indica el DSM-5, la gran mayoría de las personas con esquizofrenia no son agresivas y, por el contrario, son víctimas de violencia con mayor frecuencia que la población general. 4

De acuerdo con la última actualización del DSM-5, en torno a un 5-6% de las personas con esquizofrenia se suicidan, alrededor de un 20% lo intenta en una o más ocasiones y muchas más presentan ideación suicida significativa. El riesgo de suicidio se mantiene alto a lo largo de la vida tanto en varones como en mujeres, aunque puede ser especialmente alto en hombres jóvenes con consumo comórbido de sustancias. 4
A veces, la conducta suicida se produce en respuesta a alucinaciones que inducen a hacerse daño, pero también existen otros factores de riesgo, como la depresión, la desesperanza o el desempleo. 4
El periodo posterior a un episodio psicótico o al alta hospitalaria, el número de ingresos psiquiátricos, la cercanía al debut de la enfermedad y una edad avanzada al inicio de esta también pueden influir. 4
Otro factor de riesgo de suicidio que debe tenerse en cuenta es la baja adherencia al tratamiento. 4

El cariño y el apoyo de la familia y los amigos de las personas con esquizofrenia tienen un importante papel en su recuperación. Aprender sobre la enfermedad y su tratamiento permite a los cuidadores tomar decisiones informadas para gestionar mejor los síntomas y los posibles contratiempos, entre otros beneficios. Además, reducir el estrés, apoyar y empoderar al ser querido también puede resultar útil. 5
Ahora bien, los familiares también deben cuidar de sí mismos para prevenir el riesgo de burn-out (agotamiento) debido al estrés que conlleva la gestión de la enfermedad. Un cuidador estresado no solo podría perder su calidad de vida, sino que también estresaría a la persona con esquizofrenia, pudiendo desencadenar o intensificar sus síntomas. 5
Con todo, vivir con la familia puede ser una buena opción para las personas con esquizofrenia si los familiares entienden bien la enfermedad, tienen una red de apoyo fuerte y pueden ofrecerle la ayuda necesaria. 5
No hay que olvidar que existen diferentes opciones de atención eficaces para las personas que padecen esta enfermedad. Un enfoque de tratamiento de la esquizofrenia orientado a la recuperación, que les ofrezca la posibilidad de intervenir en las decisiones terapéuticas, es fundamental tanto para las personas que viven con este trastorno mental como para sus familiares y cuidadores. 1
La esquizofrenia se relaciona con dificultades sociales y ocupacionales, y muchas personas que la padecen tienen un empleo de menor cualificación que sus padres. En ocasiones, mantener su puesto de trabajo les resulta complicado debido a la abulia y a otros síntomas de la enfermedad, incluso cuando tienen capacidad cognitiva para realizar sus tareas. 4
Otras veces, las personas con esquizofrenia tienen limitaciones a la hora de acceder a ciertos empleos, ya sea debido a sus dificultades para desarrollar determinadas tareas o trabajar en ciertos entornos, o como resultado de restricciones legales. 2
En cambio, contar con oportunidades laborales ha demostrado mejorar el bienestar emocional y psicológico de las personas con esquizofrenia. En este sentido, los programas de apoyo o el asesoramiento de un psiquiatra que oriente su carrera profesional pueden ser de gran ayuda para integrarse en el mundo laboral. 2
ES + Salud Mental es la confederación que agrupa a muchos de los Centros Especiales de Empleo (CEE) que hay en España.
La Escuela de Emprendimiento Social es una iniciativa de Johnson & Johnson y Es + Salud Mental, que tiene como objetivo ayudar a la generación de empleo para personas con problemas de salud mental, a través de la creación de nuevos Centros Especiales de Empleo de Iniciativa Social sin ánimo de lucro (CEEis) o mejorar las líneas de negocio de los ya existentes.
Cabe destacar el trabajo de ES + Salud Mental sobre el retorno de la inversión: por cada euro de aportación pública destinado a los CEE de Feafes Empleo, se devuelven a la sociedad una media de 5,15 euros (en retornos sociales y económicos). 6
Se estima que la esquizofrenia afecta a alrededor de 23 millones de personas, esto es: una de cada 345 personas vive con la enfermedad. 1 Pese a su baja prevalencia, sin embargo, el impacto económico de la esquizofrenia es considerable, atendiendo a los costes directos del tratamiento y a los indirectos, como la pérdida de productividad, que afecta tanto a las personas con la enfermedad como a sus cuidadores. De hecho, una revisión sistemática de 143 estudios sobre el costo de la enfermedad, realizados en 48 países, reveló que, en comparación con otras enfermedades mentales, la esquizofrenia presentaba el mayor gasto social medio por persona a nivel mundial. 2
En España, de acuerdo con un informe del Ministerio de Sanidad elaborado con datos de 2017, la esquizofrenia aparece en el 0,37 % de la población y presenta un gradiente social marcado, sobre todo en rentas muy bajas. 7
Si atendemos al impacto económico de la enfermedad, los datos revelan que la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos encabezan el coste de la hospitalización en España, con una cifra que supera los 9750 € de coste medio por ingreso. 8
